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viernes, 6 de julio de 2012

Esos cuadrados blancos y negros que aparecen en los carteles


Lo que ves encima de esta línea son galletas con códigos QR. Estás cansado de verlos en los

cartelas de propaganda electoral, en los anuncios de las paradas de autobús y hasta en las

promociones de algunas revistas. Los códigos QR son la nueva moda del márketing online como

lo fue hace unos años las redes sociales o hace no tanto la realidad aumentada (aunque esta

última no acabó de despegar).

Sin embargo muchos pensamos que el uso de los códigos QR por parte de las grandes empresas y

marcas genera el efecto contrario al que buscan conseguir: demuestran la profunda ignorancia

y excepcional brecha tecnológica que sufren los directivos y políticos españoles antes las

nuevas formas de comunicación.

Antes de razonar mi postura, un par de párrafos introductorios para los que como la inmensa

mayoría de los españoles no tenga la más mínima idea de cómo funcionan este conjunto de

cuadraditos.

¿Qué es un código QR?

Un acortador de direcciones web.

Punto.

Si el concepto de acortador de direcciones web te resulta familiar sabrás que una dirección

larga como

http://www.blogoff.es/2012/06/07/querida-hbo-callate-y-coge-mi-dinero-un-precioso-experiment

o/

la cual es un infierno de promocionar por ejemplo en un sitio como Twitter o en una pizarra

de clase de 2º de la ESO se puede acortar a través un sitio web como Bit.ly por

http://bit.ly/LxP6qe

Los dos enlaces te llevan a la misma dirección. Sin embargo el segundo es más cómodo porque

simplemente es más corto.

Los códigos QR codifican o “esconden” una dirección web en un conjunto de cuadrados blancos

y negros parecidos a un código de barras. Sin embargo en un enlace puedes hacer click, en un

código QR que ves por la calle en un cartel evidentemente no.

Para “hacer click” sobre un QR y descubrir la dirección web que hay detrás lo que debes

hacer es escanearlo con tu teléfono móvil.

Según el modelo de teléfono que tengas podrás descargar unos lectores de códigos QR u otros.

Aquí os dejo unos cuantos:

Para iOS: http://itunes.apple.com/es/app/lector-qr/id368494609?mt=8
Para Android: https://play.google.com/store/apps/details?id=la.droid.qr&hl=es
Para Blackberry: http://appworld.blackberry.com/webstore/content/13962/
Una selección variada que incluye otros modelos
Una vez instalada la aplicación de códigos QR cuando veas uno simplemente tienes que abrirla

y fijar el móvil sobre el código QR como si le fueras hacer una foto. El lector

“descodificará” la URL que hay detrás del código y la abrirá automáticamente en tu navegador

móvil.

Por ejemplo, el enlace de Blogoff que os pongo más arriba también sería accesible escaneando

el siguiente código QR:
Si como curiosidad queréis generar un código QR, una breve búsqueda en Google os dará

cientos de opciones.

¿Por qué se han puesto de moda los QR?

Antes de nada decir que los QR no sólo se pueden usar para acortar direcciones sino para

usos muchísimo más creativos como añadir la información de contacto de una persona en su

tarjeta de visita directamente al móvil. Sin embargo, al usarse casi en su totalidad como

acortadores de direcciones me centraré en esa modalidad.

No hace falta tener un curso de community manager para vislumbrar las dos ventajas

principales de los QR:

Una dirección web se debe recordar. Un código QR no. Si ves un anuncio de una oferta de

bebidas que te interesa en el metro y la dirección web para acceder a la misma es

relativamente compleja o la apuntas o al llegar a casa ni idea de por dónde acceder. Con un

QR accedes en el mismo momento pudiendo manejar la oferta en ese instante o guardarla en los

favoritos de tu navegador móvil para su posterior consulta.
Un código QR se asocia a una acción por parte del que lo visualiza. Igual que el hecho de

que alguien llegue a tu web a través de un enlace tiene muchas implicaciones (entra buscando

algo o por algo, no por casualidad) y eso era algo imposible de trasladar al mundo físico,

los QR permiten analizar y aprovechar este interés a través de paneles publicitarios o

folletos hechos de papel. Si veo un QR en un anucio de la ginebra Bombay y lo escaneo es

porque probablemente soy una de esas personas que piensan que el Gin-Tonic es lo más de lo

más y esa es una información que la marca de ginebra puede aprovechar llevándome a una web

determinada. Otras personas que no escaneen el QR será porque beben whisky o licor de melón

con lima sin tienen menos de 18 años.
El segundo punto es el más jugoso desde la perspectiva del márketing. Llevar al cliente a tu

web es complicado y los QR lo hacen directamente… siempre y cuando quien lo vea sepa cómo

funciona.

Por último los códigos QR se han popularizado por algo muy español: si lo hace el de al lado

cómo no lo voy a hacer yo. Como habéis visto más arriba generar un QR tiene un coste

insignificante por lo que se interioriza el “no tengo nada que perder”. Si los carteles del

PP tienen un QR ¿cómo va a ser que el PSOE no los tenga en los suyos? Me imagino al

responsable de campaña preguntando a los community managers “Oye, y esto tan raro que sale

debajo de Rajoy ¿por qué no lo tenemos nosotros?” y al community manager o agencia

respondiendo muy sabiamente “Lo podemos añadir sin problemas: son 600 € por código generado”

Y sí, la conversación acabaría con algo tipo ¿Sólo? ¡De puta madre! Comparando con lo que me

sale traer a Pitbull está de la leche.

¿A quién le importa que sea ineficiente?

Salvo que se haya pagado con dinero público y por cantidades cómicas como las del ejemplo,

en principio no debería importar a la mayoría de la población el uso o no de QR por el

mundo. Sin embargo, cómo comentaba al principio del post, un mal uso de códigos QR puede

tener efectos negativos sobre tu campaña. En los siguientes sentidos:

Sin un QR no funciona no sólo da mala imagen sino que genera una mala experiencia en el

cliente. Una persona se ha interesado por tu marca, ha sacado su teléfono del bolsillo y ha

escaneado tu código para encontrarse con un error. Sencillamente lo mismo que si alguien

entra en tu web y no la puede ver… pero peor porque escanear un QR requiere más implicación

que hacer click en un link.
Si utilizas un QR como sustitución debes ser consciente de que España no es Sillicon Valley

precisamente. Como hemos visto, para direcciones complejas los QR son útiles pero para URL

corporativas básicas es un rodeo. Si pones dos carteles publicitarios uno al lado del otro

con a)Tu url tipo www.minegocio.es b)Un QR que te lleva allí estarás de acuerdo conmigo en

que el primero será fácilmente entendido por el 90ypico% de la gente. El segundo no (al

menos en 2012). Sustituir el primero por el segundo me parece un gran error ya que pierdes

un posicionamiento de marca considerable. Puedes poner el QR como complemento pero que tu

dirección web se vea claramente porque no a todo el mundo le apetece pararse a escanear tu

anuncio.
Dicho todo esto, veamos unos cuantos usos absurdos de códigos QR.

1) Un QR en un avión. Sacado de la extraordinaria web wtfqrcodes. Esteeeee ¿quién demonios

va a ser capaz de escanear un avión en movimiento?
2) Códigos QR en el metro. Estoy convencido de que gran parte de las agencias de publicidad

que viven en un universo paralelo al español han visto con asombro la maravillosa

implementación de QR que realizó una cadena de supermercados coreanos en el metro para

competir con su mayor rival. ¡Genial! ¡Hagamos lo mismo en España! Sólo hay un pequeño

detalle ¿existe conexión a Internet en el metro? Lo digo porque sino es así malamente podrán

navegar tus clientes por tu web.

3) Códigos QR porque sí. Esto me pasó el otro día en el restaurante Fosters Hollywood de

Parque Principado. Justo a la entrada tenían la carta tapada por un folio en blanco con un

QR con el mensaje “¡Mira nuestras ofertas en Internet!” . El caso es que como los que allí

trabajan no tienen ni pajolera idea de este asunto el código se había puesto de tal modo que

no se podía leer a no ser que hicieras equilibrios con el móvil.

Ni qué decir tiene que cuando les comenté “Oye, que tenéis el QR estaría mejor asá” como si

hablara en esperanto.

Aquí hay un buen ejemplo de que aunque sea gratis has empeorado la situación alternativa

¿antes que un QR que no funciona no sería mejor poner las ofertas con grandes números de

descuento como toda la vida? No, cuantos más QR mejor
4) Códigos QR redundantes. Te pongo un QR en la portada de mi catálogo para que veas lo que

hay dentro de mi catálogo. ?¿?¿
Existen muchos más ejemplos pero si tuviera que vender la ineficiencia de los QR mal usados

a una compañía diría que ocupan espacio. En el anuncio, en el plátano, en el folleto o en el

programa de televisión. ¿Existe alguna alternativa mejor que el QR? Si es así, el QR tiene

un coste de oportunidad a tener en cuenta.

5) Códigos QR que llevan a web no adaptadas a móviles. Creo que el mayor hit que disfruté en

este sentido fue un QR que te llevaba a una web hecha con Flash.

Estados Unidos y los QR

El uso de los QR en EEUU se encuentra más extendido que en España aparte de por una mayor

alfabetización tecnológica por una costumbre preciosa que tienen estos americanos: la pasión

por los cupones.

Ves un anuncio de algo que te mola ¿quieres un cupón de descuento? Pasas el móvil por el QR

y ya lo tienes descargado listo para enseñar en la tienda.

Aquí os dejo una bonita infografía sobre cómo se usan los QR en EEUU. En esta otra podéis

ver otros datos curiosos como el mayor uso por mujeres que por hombres o qué se espera

encontrar detrás de un QR.

Los códigos QR por lo tanto están asociados de forma visceral a las compras y los impulsos.

Privalia, BuyVIP o yo que sé, GlossyBox, deberían trabajar con código QR de forma

primordial. Sin embargo, cuando el ministro Montoro me saca los presupuestos con un QR no

entiendo que es lo que pretende conseguir ¿que la gente lo escanée a toda leche en las

noticias de La Sexta cuando sale a la entrada del Congreso?

Pero bueno ¿QR sí o no?

Sí a cualquier cosa que sea sinónimo de innovación, productividad y creatividad. No a la

copia ineficiente que desperdicia los escasos recursos de una empresa.

Los QR no sólo materializan ideas geniales como la de las tarjetas de visita o la de los

supermercados coreanos sino otras muchas como QR en cortes de pelo o QR para checkin en

aeropuertos.

Como siempre digo, cuantas más herramientas a su alcance tenga una persona con talento, más

talento exprimirá. Cuantas más tenga la mediocre, más mediocre se volverá.

Al paso que vamos en la próxima campaña electoral veremos una foto chiquitita del candidato

con un breve slogan y el resto del cartel con la dirección de la web oficial, el blog, el

twitter, el QR, el Pinterest, el Facebook y la cuenta de YouTube.

Los códigos QR no son gratis, como nada en este mundo. En aplicar un QR empleas tiempo o

espacio o dinero o las tres cosas.

Una carnicería muy cercana a mi casa tiene la oferta del día accesible a través de un QR

gigante en la cristalera del local. Me parece una idea estupenda pero esa no es la cuestión

sino ¿es el mejor uso posible de ese espacio?


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